Si alguna vez te has sentido bloqueado frente al menú de un restaurante o al elegir una serie en una plataforma de streaming, has experimentado la paradoja de la elección o choice overload.
Un estudio del Instituto Técnico de California (Caltech) reveló que nuestro cerebro tiene un «punto dulce» para decidir.
Al analizar la actividad neuronal en el cuerpo estriado (que valora las opciones) y la corteza cingulada anterior (que gestiona la decisión), los investigadores descubrieron que nos sentimos cómodos eligiendo entre 8 y 15 alternativas.
Menos de eso nos parece insuficiente, pero más de eso provoca un colapso en el sistema.
Tener más opciones: tomar malas decisiones
Este fenómeno no es exclusivo de nuestra especie. Investigaciones de la Universidad de Tennessee demostraron que los animales también toman peores decisiones bajo presión selectiva.
Por ejemplo, las hormigas de la especie Temnothorax rugatulus, eligen nidos perfectos entre 2 opciones, pero fallan si se le presentan 8.
Mientras que los mosquitos, las hembras cometen errores al depositar huevos si deben elegir entre demasiadas piscinas.
¿Por qué pasa?
El psicólogo Barry Schwartz sostiene que la sobrecarga de opciones es una trampa que genera ansiedad y frustración.
Esto es así porque, el cerebro está diseñado para el ahorro energético y evaluar opciones infinitas consume recursos críticos que, en la naturaleza, podrían significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Por otra parte, en un mundo saturado por el marketing, se nos empuja a creer que más es mejor, pero nuestro diseño biológico prefiere la sencillez.
Fuimos creados para tomar decisiones rápidas y binarias: atacar o huir, comer o no comer.
Información de Psicología y Mente / Redacción Neuroweb
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