Mente en forma: secretos para ejercitar el cerebro sin salir de la casa

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Cambiar de mano al cepillarte los dientes, tomar una ruta distinta de regreso a casa o sacar la cuenta de la propina mentalmente pueden parecer simples excentricidades; sin embargo, la neurociencia los considera auténticos secretos para ejercitar el cerebro desde tu hogar. 

Hoy en día, dependemos del GPS para no perdernos, del teléfono para memorizar números y de la calculadora para resolver cuentas sencillas. Así, casi sin darnos cuenta, la tecnología reemplaza la gimnasia mental que antes realizábamos de forma natural en el día a día.

Por lo tanto, Estela Lladó-Carbó, neurocientífica y especialista en longevidad de Monarka Clinic, sostiene que el cuidado de la mente comienza en el propio hogar. Además, destaca que la mente adulta posee un potencial de desarrollo y adaptación mucho más amplio de lo que habitualmente se piensa.

“Para aprovecharlo no hacen falta aparatos ni pantallas, sino recuperar a propósito la fricción cotidiana que la tecnología ha eliminado. La mayoría de la gente sigue creyendo que la memoria se pierde con la edad y punto, como se cae el pelo. No sabe que tiene margen, y mucho. Nadie se lo ha dicho en una consulta”, explicó Lladó-Carbó.

¿El cerebro adulto puede acudir a los secretos para ejercitar la mente?

Desde hace más de veinte años, la neurociencia probó que la mente humana nunca deja de transformarse: genera nuevos enlaces, fortalece las vías que más utiliza y debilita las que quedan en desuso. 

Esta propiedad, conocida como neuroplasticidad, se mantiene activa a lo largo de la vida, por lo que el cerebro adulto también puede ejercitar la mente. Mientras más sólida y variada sea esa red cerebral, mayor resistencia tendrá frente a un eventual deterioro; una protección, la reserva cognitiva, que no viene dada por la genética, sino que se edifica día a día.

De acuerdo con la Comisión Lancet sobre demencia, existen 14 factores de riesgo alterables, como el sedentarismo y la falta de contacto social, que están detrás de casi el 45% de los diagnósticos a nivel global.

“El cerebro ahorra energía por defecto. Todo lo que repite lo automatiza, y lo automatizado deja de estimularle. Cada vez que hacemos algo nuevo, difícil o con otro sentido del habitual, le obligamos a construir y realizamos un entrenamiento que, además, es gratuito”, explicó la especialista.

Cinco gestos diarios que sirven para entrenar la mente

Su estrategia se apoya en cinco hábitos sencillos. El primero consiste en recurrir a la mano no dominante para acciones comunes, como cepillarse los dientes, mezclar el café o girar un pomo, algo que rompe el piloto automático y fuerza al cerebro a enfocarse. 

El segundo radica en modificar los trayectos diarios, ya sea tomando una calle distinta al regresar del trabajo o ingresando al supermercado por un acceso diferente, puesto que el hipocampo se activa con mayor intensidad ante entornos e itinerarios novedosos.

“Igual que nadie entrena el cuerpo haciendo siempre la misma flexión. El cerebro necesita que alguien le diseñe la rutina y la vaya subiendo de nivel”, continuó.

La tercera pauta sugiere realizar actividades con los ojos cerrados, como ducharse, vestirse o encontrar las llaves dentro del bolso, una práctica que fuerza al cerebro a recalibrar su atención mediante el tacto y el mapa espacial.

Como cuarto hábito, propone prescindir de la calculadora en pequeñas operaciones diarias, desde la suma del mercado hasta la propina, preservando así la agilidad de la memoria de trabajo.

Finalmente, el quinto gesto es mantener conversaciones cara a cara y sin pantallas interfiriendo. Un intercambio que implica descifrar lenguaje corporal, anticipar, retener el hilo de la charla y reaccionar, lo que la especialista califica como la gimnasia cerebral más integral de todas.

“No estamos hablando de algo exótico, sino de recuperar lo que hacían nuestros abuelos sin saberlo. Memorizar, calcular de cabeza, bailar, conversar, aprender cosas nuevas por gusto”, destacó la doctora.

La importancia de entrenar para aprender

Un estudio emblemático, el Synapse Project de la Universidad de Texas, demostró que entre adultos de 60 a 90 años, únicamente aquellos que invirtieron tres meses en una disciplina desafiante, como la fotografía digital, lograron potenciar su memoria episódica. Por el contrario, quienes optaron por pasatiempos sencillos o actividades puramente sociales no mostraron ese avance cognitivo.

Tiempo atrás, la propia rutina actuaba como un gimnasio mental involuntario: dependíamos de nuestra orientación para llegar a un sitio, hacíamos cuentas mentales y conversábamos cara a cara con la gente. Sin embargo, la tecnología borró casi por completo ese esfuerzo cotidiano y, de paso, privó de ese entrenamiento invisible que mantiene activa la mente.

“La gimnasia cerebral, en el fondo, es devolver esa fricción a propósito. No hace falta inventar nada, sino dejar de delegar. Guardar el GPS en el barrio, no sacar la calculadora para la propina, no mirar el móvil mientras cocinas, quedar en persona en vez de mandar un audio. Cada pequeña comodidad a la que renuncias es un ejercicio que recuperas, y esos no se acaban nunca porque están en el día a día”, concluyó Estela Lladó-Carbó.

De esta manera, es importante realizar cotidianamente estos secretos para ejercitar la mente sin la necesidad de salir del hogar.

Con información de El Mundo Financiero / Redacción de Neuroweb.

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