Una investigación realizada por la Universidad de Binghamton, Nueva York, sugiere que actividades como desayunar, dormir bien y otras rutinas saludables pueden influir en el manejo del estrés. El estudio comenta que dichas rutinas están asociadas con lo que ellos denominan “flexibilidad psicológica”.
Se trata de una habilidad mental que les permite a las personas adaptarse a los desafíos que se les presenten y también ofrece una mejor recuperación ante eventos estresantes. En ese sentido, la flexibilidad psicológica consiste en la habilidad del ser humano para ajustar sus emociones, acciones y pensamientos de acuerdo a las circunstancias.
Por ejemplo, en lugar de quedarse estancadas en pensamientos negativos, las personas con mayor flexibilidad psicológica tienen mayor capacidad de responder de manera productiva. Quizás aún continúen experimentando algo de estrés, pero tienen la capacidad de afrontarlo de mejor manera.
Desayunar y otros hábitos saludables para manejar el estrés
Al respecto, Lina Begdache, autora de la investigación y profesora asociada de la Universidad de Binghamton, declaró: «Se podría decir que son personas resilientes, pero también poseen lo que se denomina flexibilidad psicológica. Son capaces de cambiar su forma de pensar sobre la situación y utilizar sus recursos cerebrales para afrontar el estrés.»
La académica exploró la relación entre la resiliencia emocional y las elecciones de estilo de vida. Para ello, su equipo recolectó respuestas anónimas a través de una encuesta realizada a casi 400 estudiantes universitarios.
Dicha encuesta buscaba recabar información sobre la dieta, patrones de sueño, hábitos de ejercicio y demás factores asociados. Los hallazgos revelaron una conexión importante entre las rutinas saludables y la capacidad para manejar el estrés.
Según la investigación, los estudiantes que reportaron hábitos saludables como desayunar de manera constante o actividad física regular demostraron mayor resiliencia y flexibilidad psicológica.
Por tanto, el estudio permitió identificar asociaciones notables como el consumo regular de desayuno; al menos cinco veces por semana, el sueño adecuado; dormir más de seis horas, actividad física. Sumado al ejercicio físico por 20 minutos o más, y el consumo de aceite de pescado.
Rigidez psicológica
La investigación también describió comportamientos menos saludables que se asociaron con una mayor rigidez psicológica. Por ejemplo, las personas que consumen comida rápida con más frecuencia o no duermen lo suficiente presentan más dificultades para ajustar sus pensamientos.
Eso sí, vale la pena mencionar que el estudio se basó en las respuestas de una encuesta. Por lo tanto, los resultados no son una prueba directa de que los hábitos saludables mejoren la flexibilidad psicológica y el manejo del estrés.
No obstante, Begdache sostiene que la resiliencia psicológica proporciona espacio mental a las personas para reconocer procesos de experimentación emocional. Un factor que puede ayudarles a no absorber por completo el estrés.
Dicho de otra manera, esta capacidad les permite a las personas reevaluar una situación para determinar la mejor forma de reaccionar. Es por esa razón que desayunar e impulsar otros hábitos saludables puede contribuir a desarrollar mejores mecanismos para responder ante el estrés.
Con información de Science Daily / Redacción de Neuro Web
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