Un nuevo estudio científico refuerza la idea de que algunas plataformas digitales alteran la concentración de las personas, debido a que están diseñadas para ofrecer recompensas inmediatas con un mínimo esfuerzo.
La investigación revela que el uso continuo de redes sociales y aplicaciones puede terminar acostumbrando al cerebro humano a la gratificación instantánea. De modo que hacer scroll infinito, recibir notificaciones constantes y ver contenidos personalizados por algoritmos son prácticas un tanto perjudiciales.
Así pues, con los años, esto hace que tareas que exigen mayor concentración y esfuerzo mental parezcan mucho más aburridas o pesadas. Por ejemplo, estudiar, leer un libro con calma o resolver problemas difíciles.
Las plataformas digitales alteran la concentración
A este fenómeno, los expertos lo conocen como «recalibración del esfuerzo». Según esta teoría, las plataformas digitales no dañan de forma directa la capacidad de concentración de las personas, sino que alteran la balanza mental.
Es decir, modifican cómo el cerebro calcula si vale la pena o no gastar energía mental en una actividad que requiere esfuerzo. Según la investigación, las personas están evaluando todo el tiempo qué hacer y para esto comparan el beneficio o la satisfacción que esperan obtener frente al desgaste mental que les costará realizar dicha tarea.
“La idea central de nuestro estudio es que la exposición repetida a recompensas inmediatas y de bajo esfuerzo puede modificar la percepción que nuestro cerebro tiene del valor del esfuerzo cognitivo”, afirmó Jaan Aru, profesor asociado de Neurociencia Computacional e Inteligencia Artificial en el Instituto de Ciencias de la Computación de la Universidad de Tartu.
“Como resultado, podríamos preferir cada vez más las actividades que brindan gratificación inmediata, incluso cuando dedicarnos a una tarea más exigente sería más beneficioso a largo plazo”, explicó.
De manera que cuando las redes sociales ofrecen gratificaciones instantáneas con un esfuerzo mínimo, terminan alterando la manera en que el cerebro valora las tareas. Especialmente, aquellas que exigen concentración.
En consecuencia, es común que las personas pierdan la paciencia y abandonen antes las actividades que tardan en dar resultados. Sin embargo, generalmente las tareas que se abandonan son esenciales para aprender y adquirir verdadera experiencia.
Por ejemplo, el estudio profundo exige asimilar conceptos poco a poco a lo largo del tiempo. No obstante, es un hábito que se vuelve un reto cuesta arriba si la mente se ha acostumbrado a consumir contenidos rápidos, digeridos y sin esfuerzo.
El esfuerzo cognitivo
El estudio que evidencia cómo las plataformas digitales alteran la concentración también plantea una teoría innovadora. En opinión de Aru, el verdadero problema no es que se haya perdido la capacidad de concentrarse. Para él, el foco debe ponerse en el momento y los motivos por los cuales las personas deciden gastar energía mental.
Ante esto, los especialistas sugieren que los próximos estudios dejen de lado la idea de medir si la tecnología daña la mente y se enfoquen en otro aspecto. En este caso, el objetivo sería conocer de qué manera los medios digitales afectan las ganas y la disposición de las personas para esforzarse al estudiar, trabajar y realizar tareas que exigen atención prolongada.
Información de Neuroscience / redacción Neuroweb
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