Dormir no es simplemente una pausa dentro de la rutina diaria debe haber unas reglas del sueño para envejecer mejor. El descanso nocturno interviene en procesos esenciales para el organismo y puede influir en la salud a largo plazo.
El neurocientífico Matthew Walker ha señalado que mantener un sueño adecuado está relacionado con un envejecimiento más saludable. Sin embargo, advierte que no debe considerarse una solución universal para evitar enfermedades o prolongar la vida.
Uno de los aspectos que más peso tendría es la regularidad. Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora permite mantener estable el ritmo circadiano, el mecanismo biológico que regula los ciclos de sueño y vigilia.
La constancia podría incluso ser un indicador de salud a largo plazo más relevante que alcanzar una cantidad exacta de horas cada noche.
Entre siete y nueve horas de descanso sería el rango recomendado
Para la mayoría de los adultos, dormir menos de siete horas de manera habitual puede resultar insuficiente. En personas de mediana edad y mayores, diversos estudios sitúan entre siete y nueve horas el intervalo generalmente recomendado, aunque las necesidades individuales pueden variar.
La privación crónica de sueño se ha relacionado con problemas cardiovasculares, alteraciones metabólicas y cambios en el funcionamiento del sistema inmunitario.
La relación también alcanza al cerebro. Datos citados en la investigación señalan que una peor calidad global del sueño puede asociarse con una mayor diferencia entre la edad cerebral y la edad cronológica.
El sueño profundo merece especial atención con el paso de los años
Otro punto importante está en la arquitectura del sueño. El sueño profundo no-REM ocupa aproximadamente una cuarta parte del descanso nocturno y cumple funciones relevantes para la recuperación del organismo.
El problema es que esta fase tiende a reducirse y fragmentarse conforme aumenta la edad. Por eso, algunas medidas cotidianas pueden ayudar a preservar su calidad.
Mantener el dormitorio fresco, evitar el consumo de alcohol antes de acostarse y recibir luz natural durante las primeras horas del día son algunas de las recomendaciones señaladas por Walker. Estas prácticas favorecen la regulación del ciclo sueño-vigilia y pueden contribuir a un descanso más estable.
Los ronquidos fuertes y las pausas al respirar no deberían ignorarse
Entre las cuatro reglas del sueño para envejecer mejor, existe una que requiere especial atención: detectar posibles señales de apnea del sueño.
Los ronquidos intensos acompañados de pausas respiratorias pueden indicar que la persona deja de respirar temporalmente mientras duerme. La apnea del sueño puede permanecer sin diagnóstico y está relacionada con riesgos cardiovasculares y cognitivos.
Por ello, si una persona presenta estos síntomas de forma habitual o su pareja los identifica durante la noche, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario.
En definitiva, dormir bien no garantiza por sí solo una vida más larga, pero mantener horarios regulares, procurar suficientes horas de descanso, proteger el sueño profundo y atender posibles trastornos respiratorios puede convertirse en una estrategia relevante para cuidar la salud durante el envejecimiento.
Con información de VISTAZO / Redacción Neuroweb
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