¿Dormir solo seis horas afecta la mente? Lo que un ensayo en ratones revela sobre el cerebro

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Aunque dormir parece ser solo un momento de inactividad para la mente, el cerebro se mantiene muy activo mientras descansamos. A lo largo de la noche se llevan a cabo tareas clave para consolidar la memoria, aprender y equilibrar distintas funciones corporales. 

Por este motivo, descansar poco de manera recurrente va mucho más allá de provocar un simple cansancio al despertar.

De acuerdo con un estudio publicado por la revista Current Biology, arroja complejas repercusiones la falta de sueño en el cerebro. En lugar de limitarse a cuantificar la pérdida de conexiones entre neuronas, el equipo científico examinó la naturaleza de dichas uniones y la evolución de su variedad tras periodos prolongados de vigilia.

El cerebro cambia la diversidad de la mente tras dormir seis horas diarias

En la misma línea, encabezado por científicos de la Universidad de Edimburgo, un reciente análisis centró su atención en el sinaptoma, la red y organización global de las sinapsis cerebrales. Lejos de ser simples “puentes de conexión” entre neuronas, estos puntos de comunicación neuronal albergan una riqueza y complejidad molecular verdaderamente profunda.

Asimismo, para llevar a cabo la investigación, los expertos estudiaron las sinapsis excitadoras a lo largo de 125 zonas del cerebro en especímenes de ratón. El hallazgo más destacado surgió tras someter a los animales a no dormir: aunque el número total de sinapsis no experimentó una caída notable en la mente, su composición molecular sí sufrió alteraciones específicas en el cerebro. 

En particular, la variedad de ciertos tipos y subtipos sinápticos disminuyó de manera drástica en la corteza cerebral y en el área CA1 del hipocampo.

Sin embargo, la investigación no indica exactamente que el cerebro se queda repentinamente “sin conexiones”. Los expertos constataron una reestructuración de la arquitectura a escala microscópica. Es decir, como si el tejido general se mantuviera casi intacto, pero se redujera de forma notable la diversidad de las piezas que lo componen.

Solo seis horas verificaron el cambio

La investigación se centró en un escenario de falta aguda de descanso. Para ello, mantuvieron a los roedores despiertos más tiempo del habitual. Posteriormente, compararon los estados cerebrales de este grupo con los de aquellos que habían dormido siguiendo sus ciclos biológicos normales.

Por lo tanto, el estudio reveló que los cambios impactaban únicamente a conjuntos sinápticos específicos, mientras que aquellos formados por proteínas de mayor longevidad demostraban ser más resistentes. 

Asimismo, estas variaciones en la estructura de las sinapsis alteraban cómo respondían las redes neuronales frente a ciertos estímulos de actividad. Desde la perspectiva de los científicos, esto sugiere un propósito clave del descanso: preservar la variedad y el orden de los enlaces que dotan al cerebro de la capacidad para procesar información.

El hecho de que las áreas dañadas sean precisamente esas no es producto casual. El hipocampo, y específicamente el sector CA1, cumple una función fundamental en la consolidación del aprendizaje y la memoria. También, estudios previos realizados en seres humanos ya habían evidenciado que la falta de descanso deteriora la habilidad para generar nuevos recuerdos y altera el funcionamiento normal de dicha zona cerebral.

Cómo afecta el estudio en los humanos

Por otro lado, los resultados de este estudio no pueden suponer de forma directa lo que ocurre en una persona que duerme seis horas por noche. Al tratarse de un experimento con roedores sometidos a un periodo puntual de vigilia forzada, sus conclusiones no corresponden a una evaluación sobre los efectos del sueño reducido y prolongado a lo largo de los años en seres humanos.

Sin embargo, la Academia Americana de Medicina del Sueño, recomendó a los adultos dormir alrededor de siete horas diarias como mínimo, para favorecer la salud de la mente y el estado de alerta del cerebro.

Además, los datos recopilados en seres humanos vinculan la falta de descanso con deficiencias en la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje.

Por último, de acuerdo con una revisión de la literatura científica, trasnochar o no dormir lo suficiente puede deteriorar los procesos memorísticos tanto si la privación ocurre antes de la adquisición de información como si sucede después, aun cuando los propios investigadores destacan que ciertos estudios revisados presentan limitaciones en su metodología.

Con información de La Razón / Redacción de Neuroweb.

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