Diversas investigaciones científicas tratan de determinar las causas detrás del “Brain Fog” o niebla mental; fenómeno al que se le atribuye una afección del rendimiento cognitivo y de la capacidad de concentración.
Una investigación publicada en la revista Personality and Individual Differences centró su enfoque en el Brain Fog Scale (BFS), una herramienta diseñada para evaluar la naturaleza de la niebla mental.
Los resultados concluyen que este grupo de síntomas cognitivos tiene un carácter multidimensional y no se limita a la falta de concentración o lapsus de memoria.
“Puede incluir diferentes dificultades cognitivas y no todas las personas las experimentan de la misma forma: algunas notan problemas de atención y concentración, otras describen una sensación de mayor lentitud al pensar, mientras que en otras predominan los pequeños olvidos, la dificultad para encontrar una palabra o problemas para mantener varias cosas en mente al mismo tiempo”, destacó Elena Martín Ferrer, neuropsicóloga clínica para el medio El País.
Estudios reflejan las causas de la niebla mental
Bajo esa misma línea, otro estudio publicado en Scientific Reports aportó evidencias de la relación entre las altas temperaturas y la presencia de niebla mental. De acuerdo con los científicos detrás del estudio, cada vez que aumenta la temperatura ambiental, incrementan los tiempos de respuesta. Por ello también disminuye la precisión en evaluaciones de la memoria de trabajo.
“Si además existe deshidratación, aumenta la carga fisiológica y pueden verse afectadas temporalmente capacidades como la atención, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento o la toma de decisiones”, explicó Martín Ferrer, especialista consultado por El País.
De igual manera, la menopausia se perfila como una etapa en la que la niebla mental es más frecuente. Así lo dice una investigación de la revista The Lancet donde se afirma que las dificultades de memoria y concentración son muy frecuentes en mujeres en edad de menopausia.
Por otro lado, Paloma L’Hotellerie-Fallois Armas, directora de un centro de neuropsicología en Torrelodones, plantea un punto relevante. La especialista puntualiza que el embotamiento mental también puede presentarse debido a pocos hábitos saludables.
“Durante la vigilia se acumula adenosina, una sustancia relacionada con la presión de sueño, y durante el descanso sus niveles disminuyen, contribuyendo a recuperar el estado de alerta y el rendimiento cognitivo, por lo que, cuando el descanso es insuficiente, pueden aparecer somnolencia, menor capacidad de atención y un peor rendimiento cognitivo”, comenta.
Factores asociados
El cerebro tiende a trabajar de forma menos eficiente en las personas que experimentan niebla mental. De acuerdo con Martín Ferrer, las funciones en las que participan las redes frontales son sensibles al cansancio, al estrés, al calor y a la falta de sueño. Asimismo, puntualiza que la presencia de estos dificulta mantener la concentración.
En esa línea, especialistas también asocian los trastornos psicológicos subyacentes con el Brain Fog. Por ejemplo, la ansiedad, la depresión o el estrés postraumático pueden derivar en niebla mental.
Finalmente, estudios relacionados con la alimentación relacionan la inflamación y la microbiota intestinal con la niebla mental. Esto se debe a que algunas alteraciones gastrointestinales y metabólicas pueden influir en el funcionamiento cerebral. Aunque no necesariamente se le considera una de las causas directas de la niebla mental.
Con información de El País / Redacción de Neuroweb
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