Los adultos que se sienten mayores que su edad cronológica experimentan síntomas graves de insomnio, menor regularidad del sueño y deterioro durante el día, según un nuevo estudio científico.
Es decir, la edad que “siente” una persona influye en la calidad del descanso. Los resultados revelan que la discrepancia de edad (la diferencia entre cuántos años sentimos tener y nuestra edad real) es un factor clave para predecir la calidad del sueño.
En otras palabras, sentirse más joven o más viejo de lo que marca el calendario parece tener un impacto real en la capacidad de una persona para dormir bien.
Adultos que se sienten mayores a su edad tienen insomnio
Esta relación edad-insomnio se mantiene sólida, incluso al ajustar otros factores que suelen afectar el descanso, como la edad cronológica, el género, la raza, así como cuadros de ansiedad o depresión.
Al respecto, los adultos que se percibían de mayor edad que la que tenían señalaron que experimentan más trastornos del sueño y peor salud general del sueño. Asimismo, los resultados arrojaron una mayor brecha entre la edad sentida y la real, se vincula indirectamente con una peor salud física.
El motivo es que esta percepción actúa como un desencadenante que empeora la calidad del descanso. De modo que sentirse mayor de lo que se es parece afectar negativamente al organismo al alterar directamente los hábitos y el sueño.
“Los adultos que se sentían mayores de lo que realmente eran reportaron consistentemente peores resultados en el sueño, incluyendo más síntomas de insomnio, sueño menos regular y mayor deterioro durante el día”, afirmó el investigador principal Joseph M. Dzierzewski.
El líder del estudio es doctor en psicología clínica y vicepresidente sénior de investigación y asuntos científicos de la National Sleep Foundation. “Estas asociaciones se mantuvieron significativas incluso después de tener en cuenta la edad cronológica, la depresión y la ansiedad”, explicó.
Dormir es esencial
Según la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, tener un buen descanso es imprescindible para cuidar la salud en general. En este sentido, el sueño requiere de una duración adecuada, buena calidad, un horario apropiado y regularidad.
Dzierzewski señaló que los hallazgos sobre el insomnio que tienen los adultos que se perciben mayores a su edad real tienen implicaciones para la atención clínica. También influye en los mensajes de salud pública relacionados con el envejecimiento y el sueño.
“Estos hallazgos sugieren que la forma en que las personas perciben su propio envejecimiento puede tener implicaciones importantes para el sueño y el bienestar general. Comprender la edad subjetiva podría ayudar a diseñar enfoques futuros para promover un sueño más saludable y una mejor calidad de vida a lo largo de la vida”, afirmó Dzierzewski.
Información de Neuroscience / redacción Neuroweb
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