La memoria necesita más que sudokus: estos hábitos ayudan a mantener el cerebro activo

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Los sudokus y crucigramas suelen asociarse con el entrenamiento de la memoria, pero resolverlos con frecuencia no significa que el cerebro esté recibiendo todos los estímulos que necesita para cuidar la memoria a largo plazo. El neurocientífico estadounidense Marc Milstein sostiene que mantener una buena capacidad cognitiva requiere combinar diferentes actividades y hábitos.

La razón está en que cada pasatiempo activa determinadas capacidades. Por ello, repetir diariamente el mismo ejercicio puede terminar ofreciendo un estímulo limitado. La recomendación pasa por adoptar una estrategia más amplia que involucre tanto la actividad mental como el bienestar físico y las relaciones personales. 

Entre los principales factores señalados por Milstein aparece la actividad física, especialmente el ejercicio aeróbico. Este tipo de actividad favorece el flujo sanguíneo hacia el cerebro y estimula la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro, conocido como BDNF.

Esta proteína está relacionada con procesos vinculados al crecimiento y mantenimiento de las neuronas. De esta manera, mantenerse físicamente activo no solo tiene efectos sobre los músculos y el sistema cardiovascular, sino que también puede contribuir al funcionamiento cerebral. 

Aprender y relacionarse mantienen activo el cerebro

El aprendizaje continuo constituye otro de los pilares. Estudiar un idioma, aprender a tocar un instrumento o adquirir una habilidad nueva obliga al cerebro a establecer conexiones sinápticas diferentes.

La interacción con otras personas también cumple una función importante. Mantener conversaciones, intercambiar opiniones y participar en actividades sociales demanda atención, comprensión y capacidad de respuesta. Por el contrario, el aislamiento puede favorecer el envejecimiento cerebral, según la explicación recogida por el especialista. 

El sudoku tiene beneficios, pero no lo hace todo

Esto no significa que los crucigramas o sudokus sean inútiles. Los crucigramas pueden estimular la memoria semántica y la agilidad verbal, mientras que el sudoku trabaja principalmente la lógica y el razonamiento matemático.

El problema aparece cuando la actividad se vuelve demasiado automática. Al dominar un determinado tipo de ejercicio, el cerebro puede necesitar menos esfuerzo para completarlo. Milstein compara esta situación con entrar en una especie de “piloto automático”, lo que reduce el desafío cognitivo que inicialmente suponía la actividad. 

Por ello, variar los ejercicios resulta más conveniente que concentrarse exclusivamente en un pasatiempo. A esta combinación se suma un elemento que suele quedar fuera de estas recomendaciones: el descanso.

Durante el sueño reparador se consolidan recuerdos adquiridos durante el día y se desarrollan procesos relacionados con la eliminación de sustancias acumuladas en el cerebro. En conjunto, ejercicio, aprendizaje, socialización y descanso forman una estrategia más completa para cuidar la memoria a largo plazo. 

Con información de VISTAZO / Redacción Neuroweb 

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