Desconectar se volvió una tarea complicada para muchos, con la presión constante de ser productivos cada minuto, un hábito que tarde o temprano termina afectando la salud, por ello, es vital abrir espacios de desconexión para frenar ese agotamiento mental acumulado durante la jornada, incluso cuando disfrutamos de nuestras labores.
Así lo señala la experta en neurociencia Ana Ibáñez en una de sus grabaciones, destacando que es vital apartar ratos donde no se le demande nada al cerebro. Su propuesta para alcanzarlo es tan sencilla como desconcertante al inicio: darnos el permiso de no hacer nada útil.
La importancia de frenar el agotamiento mental sin hacer nada productivo
Del mismo modo, la neurocientífica resalta que el descanso mental verdadero se alcanza al realizar actividades que carecen de una meta específica. Es decir, momentos donde no pretendemos adquirir nuevos conocimientos ni avanzar en tareas son fundamentales para frenar el agotamiento mental.
“No exigir nada es volvernos, por así decirlo, improductivos”, dijo Ibáñez. Por su parte, el inconveniente es que esta práctica puede generarnos cierta incomodidad. Y al estar tan acostumbrados a ocupar cada minuto de la jornada, realizar una actividad solo por puro placer suele despertar la culpa o la sensación de improductividad.
En la misma línea, la especialista bautiza estos espacios como “placeres culpables” y aconseja reservar un mínimo de 20 minutos diarios para entregarnos por completo a una actividad que nos gratifique, sin buscar ningún tipo de rendimiento o utilidad.
Esto puede traducirse en ver una serie, escuchar música, hablar por teléfono con alguien o simplemente separarnos del escritorio para hacer lo que nos provoque. Lo clave es que en esos momentos nos olvidemos por completo de la lista de compromisos y de esa culpa constante de creer que podríamos estar aprovechando mejor el tiempo.
Las ventajas de crear un momento de desconexión
Por otro lado, la especialista sugiere incluso agendar este espacio en horarios de plena actividad laboral. Así, propone activar una alarma a las 12:30 del mediodía que te obligue a detenerte durante esos 20 minutos, venciendo la resistencia o la culpa de hacerlo.
El principal objetivo es comunicarle a la mente que hay espacios donde no se requiere ni esfuerzo, ni atención, ni productividad. «Te obsequio este instante de desconexión total«, agregó Ibáñez en su publicación.
Mientras tanto, para la especialista, estas breves pausas no son un detalle menor, sino un método efectivo para liberarnos de esa pesada rutina mental regida por el perpetuo «tengo que hacer esto». Consiste en apartar unos minutos solo para disfrutar de algo por puro placer.
Por último, la neurocientífica destacó que estas recomendaciones son importantes para frenar el agotamiento mental y regalarle al cuerpo un momento de descanso.
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Con información de 20 Minutos / Redacción Neuroweb
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