Estudio advierte sobre la cafeína en niños: impacta el sueño y modifica la corteza cerebral

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Un estudio liderado por el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia de King’s College London reveló que un mayor consumo de cafeína en niños de 9 a 11 años impacta en las horas de sueño y muestra ligeras variaciones en la corteza cerebral, siendo la región encargada de las emociones, la atención, el procesamiento cognitivo y la toma de decisiones. 

Además, los investigadores observaron que esta vinculación se asoció a un incremento en los problemas de salud mental en evaluaciones posteriores.

A pesar de ser una sustancia psicoactiva que carece de regulación, dos de cada tres adolescentes ingieren cafeína de manera semanal. En la población estudiada, las bebidas gaseosas o refrescos se posicionaron como la principal fuente de consumo de este estimulante.

Del mismo modo, la investigación se llevó a cabo en más de nueve mil niños estadounidenses presentes en el Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD). Asimismo, los participantes indicaron la cantidad de bebidas con cafeína que ingerían por semana, mientras que sus padres indicaron la duración promedio de un sueño.

La cafeína impacta el sueño y modifica la corteza cerebral en niños

Mediante resonancias magnéticas, los investigadores evaluaron tanto el grosor como la extensión de la corteza cerebral, la capa externa y plegada del encéfalo. 

Dichos resultados revelaron que una mayor ingesta de cafeína se vincula con una menor superficie cortical en 22 áreas repartidas por los cuatro lóbulos del cerebro, un efecto que se mantuvo constante aun ajustando variables socioeconómicas del hogar como el nivel educativo de los padres y los ingresos familiares.

En la misma línea, el análisis evidenció que los niños que consumen más cafeína impacta el sueño con menos horas de descanso, factor que se asoció a una superficie de la corteza cerebral más pequeña. La combinación entre ambos, permitió explicar porqué se tradujo en un incremento de los problemas de atención, conducta y estado de ánimo seis meses después.

“Descubrimos que incluso niveles bastante bajos de consumo estaban vinculados con pequeñas diferencias en la estructura cerebral y la salud mental posterior. Y que una menor duración del sueño parece ser un vínculo subyacente importante”, advirtió la autora del estudio, Divyangana Rakesh.

Los refrescos poseen grandes cantidades de azúcar

Por su parte, las bebidas gaseosas aportan elevados niveles de azúcar y suelen vincularse a un estilo de vida menos sano o a comportamientos de mayor riesgo. Además, los científicos no pudieron separar con precisión el impacto exclusivo de la cafeína de las demás variables que acompañan a este tipo de refrescos.

“Aunque no podemos pronunciarnos sobre la causalidad, nuestros resultados sugieren que tanto la ingesta de cafeína, incluida la procedente de las gaseosas, como el sueño merecen atención cuando pensamos en la salud mental de los jóvenes”, precisó Rakesh.

Como siguiente fase, los científicos buscarán recopilar datos más exactos sobre el tipo de productos que ingieren los jóvenes. Además de los horarios específicos de su consumo y la calidad y duración de sus patrones de sueño.

Por otro lado, según un artículo divulgado en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, la cafeína tiene la capacidad de alterar la liberación de la hormona del crecimiento en niños, impacta directamente los patrones de sueño e influye negativamente en el desarrollo físico adecuado.

Con información de Infobae / Redacción de Neuroweb.

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