Recientemente, según una investigación de especialistas, se determinó que hacer ejercicios puede protegerte de la enfermedad de Parkinson (EP), la cual es un trastorno neurodegenerativo con síntomas motores y no motores que produce sarcopenia.
En este sentido, la sarcopenia es la pérdida consecuente de masa muscular y falta de energía, relacionada con los pacientes diagnosticados con la enfermedad. Del mismo modo, esta condición acelera los riesgos de caída, fragilidad y pérdida de peso en las personas.
Entretanto, según la reseña del portal Neuroscience, el análisis de esta condición se ha enfocado en determinar cómo mejorar la fuerza muscular mediante ejercicios particulares.
Cabe destacar que los beneficios a través del ejercicio confirman que las emociones podrían ser reguladas en situaciones de angustia.
Como por ejemplo en el caso de pacientes con cáncer y demencia, las exerquinas inducidas por el ejercicio viajan desde el músculo al cerebro para proteger las neuronas dopaminérgicas. En el caso del Parkinson, esto ocurre cuando la actividad física estimula la neuroplasticidad y mejora los circuitos cerebrales del movimiento.
¿Hacer ejercicios puede protegerte de la enfermedad de Parkinson?
De acuerdo con la información del portal digital de Ciencia y Salud, un grupo de investigadores encabezado por el Dr. Miguel Germán Borda recopiló muestras de 129 estudios en una evaluación narrativa exhaustiva que arroja luz sobre la conexión entre el músculo y el cerebro. Además, detalló cómo el ejercicio influye en los pacientes con enfermedad de Parkinson.
Las evidencias de los resultados fueron publicadas en línea el 25 de febrero de 2026 y en la revista de salud Neuroprotection el 1 de junio de 2026.
Especialistas de las investigaciones manifestaron que hacer ejercicios va relacionado directamente con la estimulación del sistema nervioso. Además, este hábito incentiva a los pacientes con la enfermedad a adaptarse a diferentes situaciones mediante el estímulo del movimiento.
“El músculo es un tejido biológicamente activo que tiene el potencial de influir en la función neuronal. Partiendo de esta base, recopilamos datos experimentales, observacionales y de intervención que evaluaron la interacción entre el estado muscular y el ejercicio en la enfermedad de Parkinson”, aseveró el Dr. Salomón Páez-García, primer autor del estudio.
Mediante las evaluaciones se determinó que realizar actividades que involucran la condición física eleva la frecuencia cardíaca. En este caso, acciones como caminar, correr, trotar, rutinas de resistencia o entrenamientos de fuerza regulan con mayor fuerza la vitalidad y el estado anímico de un paciente con diagnóstico de Parkinson.
Rutinas recomendables para la estimulación del paciente
Es importante considerar que un paciente con la enfermedad de Parkinson puede realizar ejercicios, pero de manera adecuada, autorizados por su médico personal. Además, debe estar acompañado de un fisioterapeuta o un familiar que lo supervise.
Tomando en cuenta su condición física, las prácticas recomendadas son rutinas de equilibrio que mejoran la estabilidad. Por ejemplo, prácticas como mantenerse de pie con una pierna, Tai Chi una disciplina multifuncional. Además, ejercicios de fuerza con mancuernas pequeñas y cardio hit con sentadillas y movimientos suaves con técnica fortalecen la condición personal del paciente.
Finalmente, una persona evaluada y diagnosticada con la enfermedad de Parkinson puede mejorar su calidad de vida y regular sus emociones a través de la práctica constante de ejercicios, disciplina que estimula directamente el sistema nervioso y puede protegerte de los cambios neurológicos propios de la condición.
Con información de Neuroscience / Redacción de Neuroweb
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