La mente del consumidor y la fidelidad a marcas memorables, según la neurociencia

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En la neurociencia, la mente humana usualmente suele reaccionar ante los estímulos de sentimiento y cercanía; de la misma forma reacciona la mente del consumidor al crear un proceso emocional, donde más allá de una compra, genera sensaciones de fidelidad con las marcas de forma auténtica. 

Según un estudio que publicó la revista académica Journal of Consumer Research, citado en el portal Puro Marketing, las experiencias altamente emocionales tienen 70 % más de probabilidades de recordarse a largo plazo que aquellas puramente funcionales. 

Este proceso es generado por el estímulo de la amígdala, una estructura cerebral importante en el proceso del miedo, el placer y otras emociones intensas. En consecuencia, el momento se convierte en un evento significativo para la memoria a largo plazo.

Es decir, cuando una marca genera emociones fuertes, bien sea alegría, molestia o gratitud, el cerebro funciona como un centro de estímulos. De modo que las vivencias comunes se transforman en episodios significativos para el recuerdo. 

Neurociencia: El consumidor no solo recuerda la compra, genera fidelidad por las marcas

Como parte de un proceso neurológico, las sensaciones generadas por una compra van directamente al sistema emocional. La mente procesa esta narrativa no como una serie de hechos, sino como una situación donde el consumidor puede ser protagonista o un testigo en primera fila.

A partir de ese momento, la persona vive diferentes sensaciones en las que puede garantizar la necesidad de adquirir un producto o contar con una perspectiva propia generada desde el disgusto o la incomodidad. 

Por lo tanto, las marcas que comunican sus valores y propósito a través de narrativas auténticas suelen tener un aumento significativo en sus ventas y fidelización. Esto se genera gracias al proceso de comunicación afectiva hacia un producto.

Por ejemplo, cuando creamos cercanía, decimos que un producto puede ir por encima de otro por la finalidad de su función. Cuando un shampoo de una marca no utilizada de manera constante contiene algún componente que cause alteraciones al consumidor, esta situación la podemos enfocar como una experiencia no recomendada. 

Del mismo modo funciona el cerebro humano, el cual acciona ante los estímulos de lo que se conoce. Así pues, desplaza al producto de poca frecuencia, no solo por su valor económico sino por su eficiencia comercial. 

El impacto de las empresas que conectan con valor

Cabe destacar que todas las marcas tienen la posibilidad de crear cercanía con el público, desde los pequeños emprendedores hasta las grandes empresas. Para un pequeño negocio, su posibilidad de conectar con su consumidor es mayor gracias al contacto directo y trato personalizado con su cliente. 

Por otra parte, en las grandes empresas, la experiencia es clasificada y estandarizada. Sin embargo, no deja de ser una opción para quienes elijan una amplia variedad a la hora de escoger un producto. 

Al compartir una experiencia de marca memorable, el cliente siempre recordará la perspectiva de una situación que ya vivió en el consumo del producto. Puede recomendar la compra como algo exclusivo o simplemente una adquisición comercial casual. 

En este sentido, podemos decir que el cliente enfocará su fidelidad en un artículo con el que se sienta a gusto por diversos factores tanto de atención al cliente, como de la receptividad de un lugar. 

Finalmente, la neurociencia indica que brindar una buena experiencia y cercanía con la audiencia les permitirá a las marcas tener la posibilidad de garantizar la factibilidad de un producto o la incomodidad con el mismo; y por ende, tener un vínculo afectivo que es lo que crea la fidelidad del consumidor.

Información de Puro Marketing / redacción Neuroweb

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