De acuerdo con recientes estudios académicos, el uso desproporcionado de la inteligencia artificial (IA) tiene un impacto en el cerebro, ya que puede disminuir la activación cerebral durante el aprendizaje.
Actualmente, existen diversas herramientas de IA que ayudan a los usuarios en sus actividades diarias. En este sentido, esta tecnología se ha convertido en un apoyo para redactar correos electrónicos, escribir ensayos o resolver problemas en segundos.
De modo que representa una gran ayuda para los usuarios. Sin embargo, los científicos advierten que se debe aprender a usarla de manera correcta para evitar tener consecuencias negativas a nivel cognitivo.
Impacto de la IA en el aprendizaje
Una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) reveló que el uso de ChatGPT para redactar ensayos reduce la actividad cerebral relacionada con el pensamiento profundo o procesamiento cognitivo.
El estudio mostró que utilizando la herramienta, los estudiantes presentan textos finales de buena calidad. Sin embargo, tienen serios problemas para explicar o defender lo que supuestamente escribieron.
Ante esto, los investigadores concluyeron que el uso de la inteligencia artificial fomenta un aprendizaje superficial. Es decir, aunque el trabajo se entrega correctamente, el esfuerzo mental del alumno se debilita, afectando su capacidad de retener y comprender la información.
Es importante destacar que el hallazgo no indica que la inteligencia artificial debilita procesos cognitivos de manera directa. En este caso, el estudio sugiere que más bien se reduce la necesidad de activar habilidades clave si esta se usa como sustituto del razonamiento.
Entretanto, un estudio conjunto entre Microsoft, la Universidad Carnegie Mellon y Oxford analizó el impacto de la inteligencia artificial en el entorno laboral. Los resultados demostraron que mientras más confían los empleados en la IA, menos utilizan su pensamiento crítico.
Asimismo, la investigación arrojó que la tecnología permitió aumentar la productividad, pero también ayudó a que los trabajadores se volvieran más dependientes de las herramientas. En consecuencia, disminuyó su capacidad para atender asuntos por sí mismos.
En otra investigación con datos recogidos por Oxford University Press, los resultados estuvieron llenos de matices. Al respecto, una parte de los estudiantes destacó que la IA les ayuda a comprender conceptos; mientras que otros dijeron que les “facilita demasiado” las tareas.
¿Qué hacer?
Los expertos de los diversos estudios coinciden en que el riesgo no radica en la tecnología en sí, sino en utilizarla de forma automática y sin criterio. De modo que la clave está en aprender a utilizar la IA como una aliada y no como sustituta del pensamiento.
Es decir, debe ser vista como una herramienta para aclarar dudas, buscar alternativas o corregir errores. Así pues, el impacto de la IA en el proceso de aprendizaje sería más positivo.
Información de Gizmodo en español / redacción Neuroweb
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