A unos 1.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Perseo, el telescopio espacial James Webb capturó una espectacular vista panorámica de IC 348, una zona donde se forman nuevas estrellas.
Los científicos realizaron un hallazgo en este nacimiento de formación estelar, alimentada por el colapso de densas nubes de gas y polvo, que desafía los modelos actuales sobre cómo nacen las estrellas.
Gracias a estas observaciones, se han descubierto enanas marrones que apenas duplican la masa de Júpiter, equivalente a un 0,19 % de la del Sol. Convirtiéndose en los ejemplares de menor masa registrados hasta la fecha.
Aunque nacen del mismo modo que las estrellas, por el colapso gravitacional de nubes moleculares, las enanas marrones se quedan a mitad de camino. Estas carecen de la masa y la temperatura requeridas para fusionar hidrógeno en su núcleo y completar su transformación estelar.
Telescopio James Webb había estudiado el IC 348 en 2022
Tras una primera exploración de IC 348 en 2022, en la que localizaron enanas marrones que triplicaban o cuatriplicaban la masa de Júpiter, el equipo científico profundizó en sus observaciones para dar con cuerpos celestes aún más diminutos.
Para lograrlo, emplearon la cámara NIRCam del telescopio James Webb en 2024, logrando captar el brillo infrarrojo de las estrellas jóvenes y enanas marrones del área. Posteriormente, en 2025, utilizaron el espectrógrafo NIRSpec para examinar minuciosamente a las candidatas y calcular con exactitud sus masas y propiedades.
Asimismo, el hallazgo dejó perplejos a los expertos: algunos de estos cuerpos celestes apenas duplican la masa de Júpiter. Este descubrimiento abre un nuevo debate sobre cuál es el límite mínimo de masa que puede tener un objeto surgido a través de los mecanismos habituales de formación estelar.
Del mismo modo, guardaba otra gran revelación: una de estas minúsculas enanas marrones muestra indicios de estar rodeada por un disco de material. Es decir, un entorno que podría dar origen a nuevos planetas.
Un hallazgo especialmente llamativo
Por lo tanto, lo llamativo del asunto es que esta enana marrón tiene una masa similar a la de un mundo gigante. Lo que plantea que hasta los astros más diminutos del cosmos tendrían el potencial de albergar sus propios sistemas planetarios.
Mediante el análisis espectral, los científicos también identificaron en estas enanas marrones rastros de hidrocarburos, molculas formadas únicamente por carbono e hidrógeno. Este rasgo, ya detectado antes en otros astros similares de masa muy reducida, apuntaría a que estos objetos forman parte de una clase espectral específica.
Más allá de estas diminutas enanas marrones, la región de IC 348 guarda otros tesoros: la impresionante captura del telescopio James Webb revela también una gran variedad de protoestrellas y astros jóvenes con un grado de nitidez extraordinario.
Hacia la esquina superior derecha se distinguen diversos objetos Herbig-Haro, unos puntos luminosos que se forman cuando los potentes chorros de gas y polvo arrojados por estrellas neonatas colisionan con el medio circundante.
En resumen, sobresale HH 797, una formación alargada que, al observarse de cerca, esconde un par de protoestrellas con eyecciones de materia casi paralelas. También se localiza muy cerca HH 211, fácilmente identificable por sus delgados chorros y su particular silueta en forma de hélice, algo que se observó en pleno con el telescopio James Webb.
Con información de Ntn24 / Redacción Neuroweb
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