China convierte los chips cerebrales en una industria y acelera su uso médico

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China está dejando de tratar las interfaces cerebro-ordenador como una tecnología limitada a los laboratorios. El país ya comenzó a construir un ecosistema comercial y sanitario alrededor de estos dispositivos con chips cerebrales, precios médicos, seguros y formación especializada.

El cambio tomó fuerza en julio, cuando se realizó la primera operación comercial del mundo para implantar una interfaz cerebro-ordenador invasiva en un paciente con una lesión de médula espinal. El dispositivo utilizado fue NEO, desarrollado por Neuracle.

Estas tecnologías permiten registrar la actividad cerebral y convertir determinadas señales neuronales en instrucciones para ordenadores, prótesis u otros dispositivos. En pacientes con parálisis, por ejemplo, pueden utilizarse para controlar una mano robótica mediante la intención de movimiento. 

El avance médico forma parte de una estrategia mucho más amplia. En 2025, siete organismos estatales chinos presentaron un plan para impulsar las interfaces cerebro-ordenador como sector estratégico. El objetivo es disponer para 2027 de tecnologías, productos y una estructura industrial competitiva, además de crear entre dos y tres grandes polos especializados. Para 2030, el país espera contar con dos o tres compañías de influencia internacional. 

Del laboratorio a los hospitales

La apuesta china no se limita al desarrollo de los chips cerebrales. Las autoridades también están creando las condiciones necesarias para que puedan utilizarse de manera habitual dentro del sistema sanitario.

En marzo de 2025, Hubei estableció precios oficiales para estos procedimientos. La provincia fijó en 6.552 yuanes, unos 790 euros, el coste sanitario de implantar un sistema invasivo. También estableció una tarifa de 966 yuanes para determinadas interfaces no invasivas. Posteriormente, otras provincias adoptaron tarifas similares. 

En agosto apareció otro componente clave: PICC Property and Casualty, una aseguradora estatal, lanzó junto con un hospital de la Universidad de Zhejiang una póliza comercial específica para cubrir operaciones de implantación de interfaces cerebro-ordenador.

La infraestructura científica también está creciendo. China mantiene más de diez ensayos con humanos activos y empresas como StairMed y NeuroXess trabajan en implantes, mientras BrainCo desarrolla dispositivos no invasivos y prótesis controladas mediante actividad cerebral.

Formación y regulación para competir con Neuralink

China también está formando especialistas para sostener el crecimiento de esta industria de chips cerebrales. La Universidad de Tianjin comenzó en septiembre un programa universitario dedicado específicamente a la Ciencia y Tecnología Cerebro-Ordenador, combinando neurociencia, medicina, inteligencia artificial, electrónica y semiconductores.

Además, otras 13 universidades se incorporaron a una alianza nacional destinada a preparar profesionales para este sector. 

El siguiente frente es la regulación. El Ministerio de Industria chino publicó en agosto un borrador para establecer un sistema nacional de estándares que abarque los datos cerebrales, dispositivos médicos, aplicaciones industriales y seguridad. El plan contempla desarrollar o revisar más de 40 estándares antes de 2028 y superar los 80 para 2030. 

El mercado todavía es reducido, pero las previsiones apuntan a un crecimiento acelerado. CCID Consulting estima que alcanzará los 6.140 millones de yuanes, unos 740 millones de euros, en 2028, con un crecimiento anual del 17,7% entre 2024 y ese año. 

Aunque Neuralink y otras compañías estadounidenses continúan protagonizando avances importantes, China está siguiendo una estrategia distinta: desarrollar al mismo tiempo los implantes, las empresas, los hospitales, los seguros, la formación profesional y las normas necesarias para crear un mercado.

La competencia por los chips cerebrales, por tanto, ya no se limita a quién desarrolla el chip más avanzado. También está en juego quién consigue construir primero toda la industria alrededor de esta tecnología.

Con información de La Vanguardia / Redacción Neuroweb 

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