Según la neurociencia, la música transforma el cerebro de las personas con adicciones

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Una investigación dirigida por el Instituto de Investigación en Musicoterapia de Cambridge, perteneciente a la Universidad Anglia Ruskin (Reino Unido), demostró que la música transforma el procesamiento del cerebro en personas en tratamiento por adicciones al alcohol y a las drogas, logrando además disminuir sus ansias de consumo.

Difundido en la revista científica Addiction Neuroscience, este trabajo pionero analiza por primera vez la actividad cerebral durante las terapias musicales enfocadas en trastornos por consumo de sustancias, combinando registros de electroencefalografía (EEG) con encuestas y entrevistas a los pacientes.

Encabezada por los doctores Clemens Maidhof y Filippo Pasqualitto, junto al profesor Jorg Fachner, la investigación demostró que los pacientes que asistieron a sesiones de musicoterapia experimentaron una disminución inmediata en los niveles de ansiedad por consumir. Además, realizaron patrones cerebrales modificados asociados al procesamiento emocional y motivacional.

¿Cómo la música transforma el cerebro de personas con adicciones?

Tanto las drogas como la música estimulan el circuito de recompensa cerebral, desencadenando alteraciones instantáneas en el humor y la afectividad. 

De esta manera, la música es capaz de provocar sensaciones de euforia equiparables a las de los estupefacientes, lo que motivó a los científicos a evaluar si la musicoterapia funciona como una herramienta eficaz para frenar las ansias de consumo, lo que transforma positivamente a personas con adicciones.

La investigación piloto abarcó a 16 adultos en tratamiento por adicción al alcohol y a sustancias como heroína, cocaína y cannabis, asistidos por un centro comunitario en Londres. Los voluntarios fueron divididos para recibir seis sesiones semanales de musicoterapia complementarias a su terapia convencional, o bien únicamente su tratamiento habitual.

Las sesiones de musicoterapia se desarrollaron tanto en formato individual como grupal. Asimismo, el equipo científico instaló un estudio de grabación y un laboratorio cerebral provisionales en el propio centro de rehabilitación, donde los pacientes emplearon instrumentos tradicionales, como guitarras, teclados, baterías electrónicas y percusión. Además de herramientas de producción musical digital.

Deseo compulsivo: el principal síntoma de la adicción

Por otro lado, como el impulso incontrolable constituye uno de los síntomas cardinales de la farmacodependencia, los pacientes evaluaron su estado mediante una escala tipo termómetro de antojos. Esto tras las sesiones de musicoterapia, los participantes reportaron una disminución significativa en su deseo de consumo inmediato.

Asimismo, los registros de los electroencefalogramas (EEG) revelaron que los pacientes mostraban una menor actividad en las ondas frontales frente al grupo de control. Cabe destacar que una mayor presencia de estas ondas eléctricas, en comparación con otros rangos de frecuencia, suele relacionarse directamente con los impulsos de consumo compulsivo.

Del mismo modo, y como un hallazgo determinante, la investigación detectó variaciones significativas en las regiones frontales del cerebro. Las cuales se encargaron de gestionar las emociones tanto positivas como negativas. Empleando de esta manera, un indicador conocido como asimetría alfa frontal (AAF). 

En resumen, combinado con las pruebas de respuesta, los datos de la asimetría alfa frontal (AAF), respaldados por una sólida significancia estadística, indican que las personas sometidas a musicoterapia desarrollan una mayor capacidad para gestionar emociones como la ira y la frustración. De esta manera, evita que estas impulsen adicciones en su conducta.

Con información de El Economista / Redacción de Neuro Web.

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