Luego de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 ocurridos este miércoles en Venezuela, no solo dejaron a miles de personas afectadas en cuanto a lo material y emocional, sino también una reacción curiosa del organismo conocido como el síndrome del sismo fantasma.
Este síntoma se basa en una sensación real que transmite el cuerpo en cuanto a la percepción de movimientos del suelo. Según expertos, este fenómeno es frecuente entre las personas sobrevivientes de eventos sísmicos intensos y puede prolongarse por semanas.
De acuerdo con una de las explicaciones más aceptadas, el síndrome del terremoto fantasma proviene de un orígen físico. Y según especialistas, se compara con la sensación que viven los marineros al pisar tierra tras días en el océano.
En estado de hipervigilancia tras sismos
Por ejemplo, a pesar de que ya todo se detuvo, el cerebro sigue programado para contrarrestar un movimiento constante que ya no existe.
De manera similar, durante un terremoto el oído interno, encargado del equilibrio, donde reside el sistema vestibular, trabaja en máxima capacidad. Sobre todo para procesar los movimientos bruscos de la tierra y su entorno.
Asimismo, cuando el terremoto pasa, el cerebro no deja de actuar de inmediato; por lo que el síndrome del sismo fantasma comienza a aparecer.
Durante ese retraso de reajuste, las personas comienzan a experimentar mareos, desorientación, dolores de cabeza o falta de percepción de que el entorno se sigue balanceando.
Este fenómeno es común cuando ocurre un terremoto de gran magnitud o cuando los movimientos se prolongan por varios segundos. De igual manera, se puede percibir tras una secuencia de réplicas que suelen ocasionarse después de un importante evento sísmico.
La explicación psicológica
Por otro lado, este síndrome posee una raíz psicológica enlazada a nuestros instintos primarios. Un sismo altera nuestro estado físico al encender las alarmas de supervivencia.
En lo psicológico, el sistema nervioso toma el control mediante la respuesta de lucha o huida. En consecuencia, aunque la tierra haya dejado de moverse, este mecanismo de defensa se queda activado así no exista peligro.
Mientras tanto, el cerebro entra en un estado de sensibilidad en el que cualquier estímulo es amplificado. Por ejemplo, vibraciones comunes pueden confundirse fácilmente con el comienzo de un nuevo sismo.
Por su parte, las personas que lidian con mayores niveles de ansiedad, estrés o sismofobia, poseen mayor riesgo de desarrollar este mecanismo. Asimismo, lo perciben con facilidad aquellas personas que marean con frecuencia durante viajes en vehículos, avión y barcos.
En resumen, para disminuir el síndrome del sismo fantasma después de haber vivido un terremoto, los especialistas recomiendan mantener las rutinas, mayor descanso, evitar observar noticias alarmantes y realizar prácticas de relajación. En otros casos, la sensación desaparece de manera espontánea.
Información de Marca / Redacción Neuro Web
No dejes de leer: Starlink ofrecerá internet gratis durante un mes tras los terremotos en Venezuela (+Guía de Acceso)
Síguenos en nuestras redes sociales
