El cerebro ubica un equilibrio entre conservar los recuerdos y actualizar la memoria

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Un estudio realizado en ratones encontró un mecanismo fascinante que permite al cerebro encontrar un equilibrio clave entre conservar los recuerdos y crear nuevas memorias con datos recientes. Se trata de un hallazgo que expone el funcionamiento de dos necesidades aparentemente contrarias durante la formación de los recuerdos.

Estos experimentos se realizaron en el laboratorio de Plasticidad de las Redes Neuronales del Instituto de Neurociencias con un equipo interno. También participaron investigadores del centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH).

La publicación de agosto de 2026 detalla la actividad de un tipo de neuronas pertenecientes al giro dentado. Esta región del hipocampo resulta fundamental para la formación de nuevos recuerdos y memorias, siendo la base para determinar la sensibilidad del sistema a pequeñas diferencias en la preservación de representaciones estables.

Cómo el cerebro encuentra equilibrio entre recuerdos y nuevas memorias

“La memoria no es un repositorio estático de información, sino un proceso vivo y adaptativo”, explica el investigador Santiago Canals, colíder del estudio. En otras palabras, el estudio define que la memoria no consiste en solo almacenar copias de cada experiencia. En su lugar, para que sea útil, el cerebro necesita incorporar información.

Esto último sin que se genere un recuerdo que sea completamente distinto. Por ejemplo, el ser humano necesita reconocer lugares habituales aunque estos cambien. A su vez, el humano necesita distinguir dos experiencias cuando las diferencias entre estas son relevantes.

Para determinar esta tensión entre la sensibilidad a los cambios y la consistencia de los recuerdos, los investigadores identificaron un mecanismo durante sus pruebas. Al centrar su investigación en el hipocampo, donde determinadas neuronas se encargan de inhibir la actividad de otras células para regular la incorporación de nuevas experiencias.

En este punto, los investigadores modificaron esta actividad inhibitoria en ratones durante la codificación de los recuerdos. Tras esto, mediante tareas en las que los ratones debían reconocer pequeños cambios en el entorno, comprobaron que los ratones con menor inhibición podían distinguir el cambio.

Por otro lado, al aumentar la actividad inhibitoria, el sistema se hacía mucho menos sensible a los cambios y generaba representaciones más resistentes.

Los resultados de los experimentos

A su vez, los investigadores usaron un modelo computacional que permite variar el nivel de inhibición y explorar la capacidad del sistema para distinguir experiencias similares y mantener representaciones consistentes.

El modelo predijo que no hay un nivel óptimo que abarque todas las situaciones. Si se tiene poca carga de memoria, una menor inhibición favorece la discriminación de los cambios. En cambio, una mayor inhibición ayuda a mantener representaciones más fieles si la cantidad de información aumenta.

Estas predicciones permitieron a los investigadores entender cómo el cerebro encuentra un punto de equilibrio. Dado que para ser útil necesita ser flexible, las neuronas del giro dentado le permiten reconocer cuándo necesita conservar recuerdos consistentes y actualizar la memoria con información fresca.

“Lo que interpretamos de estos resultados es que existe un mecanismo que dinámicamente ajusta el modo de operación, utilizando la inhibición», explica Encarni Marcos, responsable de la línea de investigación de Mecanismos Neuronales de la Conducta.

Con información de BioTech Spain / Redacción de NeuroWeb

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