Una nueva investigación revela que determinados circuitos neuronales pueden limitar la proliferación de las células de glioma al modificar señales de calcio relacionadas con el crecimiento tumoral. El hallazgo refuerza una nueva visión de los tumores cerebrales: no actúan de forma aislada, sino dentro de un complejo ecosistema neuronal.
Las neuronas inhibitorias podrían actuar como freno del tumor
El estudio, dirigido por Daisuke Kawauchi, de la Universidad de Nagoya, analizó la relación entre las neuronas inhibitorias y las células de glioma en modelos experimentales de tumores adultos, incluidos modelos derivados de pacientes.
Los investigadores observaron que las neuronas pueden establecer contactos sinápticos con las células tumorales. Sin embargo, en este caso concreto, el efecto no favoreció la progresión del cáncer. Cuando aumentó la actividad de estos circuitos inhibitorios, las células de glioma redujeron su proliferación y los animales estudiados presentaron una mayor supervivencia.
Este resultado aporta una perspectiva diferente sobre la biología de los gliomas. Aunque investigaciones anteriores habían demostrado que determinadas señales neuronales pueden estimular el crecimiento de estos tumores, el nuevo trabajo indica que la comunicación entre cerebro y tumor también puede tener un efecto contrario.
El calcio conecta la actividad neuronal con el crecimiento del glioma
La clave del mecanismo parece encontrarse en las señales de calcio que se producen dentro de las células tumorales. Los gliomas presentan fluctuaciones internas de calcio, conocidas como transitorios de calcio, que participan en procesos relacionados con la proliferación y supervivencia celular.
Según los resultados del estudio, la activación de las neuronas inhibitorias disminuyó estas señales dentro de las células de glioma. Los investigadores comprobaron posteriormente que, al restaurar artificialmente la actividad del calcio en las células tumorales, se reducía el efecto inhibidor de la comunicación neuronal.
El proceso también está relacionado con dos vías moleculares relevantes para el cáncer: YAP1 y mTOR. La primera participa en programas asociados con el crecimiento tumoral, mientras que mTOR regula procesos fundamentales como el crecimiento, la multiplicación y la supervivencia celular. La actividad de los circuitos inhibitorios redujo la señalización relacionada con ambas vías.
De esta manera, la investigación establece una conexión entre tres niveles: la actividad de un circuito cerebral, las señales de calcio presentes en las células tumorales y los programas moleculares que impulsan su crecimiento.
Una nueva forma de estudiar el cáncer cerebral
Los resultados se suman a una tendencia creciente dentro de la neurociencia del cáncer, disciplina que analiza cómo el sistema nervioso puede influir en la evolución de los tumores. Los gliomas pueden interactuar con neuronas, vasos sanguíneos, células inmunitarias y otras células del tejido cerebral, por lo que estudiarlos únicamente como grupos de células malignas ofrece una visión incompleta.
El hallazgo, sin embargo, todavía pertenece al ámbito preclínico. No demuestra que estimular las neuronas inhibitorias pueda convertirse en un tratamiento para pacientes con glioma ni que incrementar de forma generalizada su actividad cerebral sea seguro.
Su principal valor está en identificar una posible vía terapéutica. En lugar de dirigirse exclusivamente contra las células tumorales, futuras estrategias podrían intentar modificar las señales que estas reciben de su entorno neuronal.
La investigación plantea así una cuestión relevante para la neurooncología: si el cerebro puede enviar señales capaces de limitar el crecimiento del glioma, comprender y controlar esa comunicación podría abrir una nueva línea para desarrollar tratamientos más precisos.
Con información de Facultad de Medicina UChile / Redacción Neuroweb
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